Entonces estuve dos horas esperando a que me abrieran. Como no me abrían decidí ir al pueblo y comprarme un disfraz para que los cerditos me dejaran entrar y así poder pedirles disculpas.Me gaste un montón por el disfraz pero valía la pena.Los tres cerditos no me dejaron entrar pero me compraron el disfraz.Al final me colé por la ventana pero unos de los cerditos al verme me dio con una sartén en la cabeza.Me dolía tanto la cabeza que les dije que me dieran una medicina para poder calmar el dolor, me dieron una medicina y al ver los tres cerditos que me dolía que pensaron que no les quería comer, sino, pedirles perdón.
Les ayude a hacer las nuevas casas de los cerditos afectados por mi estornudo y al final fuimos muy buenos amigos todos.

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